La larga espera de un instante irrepetible

Tras confirmar la Visita Apostólica del Papa Benedicto XVI a tierra guanajuatenes a principios de este año, fueron varias las polémicas que se desataron, sin embargo muchos fieles católicos comenzaron a mantenerse a la expectativa para poder vivir la experiencia de ver en persona al Sumo Pontífice y estar lo más cerca posible de él.

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Organizando vallas humanas / Foto: Amoed Armas

Una oportunidad se abrió para muchos, los jóvenes fueron convocados a ser parte del acontecimiento formando una valla humana durante el recorrido del Papa en las ciudades que visitaría. El primer llamado fue solamente para jóvenes quienes tendrían que cumplir una serie de estrictos requisitos, los cuales resultaron desalentadores.

Como el mismo Evangelio de Mateo lo dice, “…muchos son llamados, pero pocos son elegidos.”, la respuesta no fue la esperada, teniendo que dejar de lado muchos de los requisitos y permitiendo la participación de cualquier persona que así lo deseara, mayor de 15 años, mientras su salud se lo permitiera. Además se validó como servicio social en algunas escuelas de nivel medio superior y superior.

Y así es como los que respondieron al llamado vivieron la Visita del Papa en Guanajuato capital, el sábado 24 de marzo:

Desde las ocho de la mañana cientos de voluntarios de Guanajuato y otras ciudades se congregaron en el jardín de Embajadoras para reunirse con su equipo, a que se les entregara su respectiva playera blanca, paliacate amarillo y gorra, así como gafete de voluntario y lunch a los que no se les entregó con anterioridad, y comenzar entonces a formar las vallas humanas. Los equipos estaban conformados por compañeros, amigos y familias, con el fin de que se tuviera cerca a alguien de confianza durante la larga espera.

Una vez ubicados en su zona, hubo equipos que se organizaron para adornar el espacio en que estaban con carteles, globos, posters y todo lo que su creatividad les llevaba a hacer con el poco material que contaban. La improvisación de cantos y porras tampoco se hicieron esperar, incluso algunos jóvenes voluntarios recorrían las calles en las que las vallas humanas ya estaban ubicadas para animarlos con porras y canciones acompañados de algún instrumento musical.

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Valla Humana en calle Manuel Doblado / Foto: Amoed Armas

A pesar de lo difícil que es coordinar grupos de gente, y más cuando no todos acudieron con la misma “fe”, como es el caso de algunos de los que fueron para liberar su servicio social, la solidaridad se hacía presente cuando más se necesitaba, compartiendo por ejemplo alimentos, agua, bloqueador solar y espacios con sombra.

La jornada se auguraba pesada al tener que permanecer como valla durante 12 horas; por algunos momentos los ánimos bajaban, pero pronto se recuperaban y regresaba la algarabía. Hubo vecinos de los lugares en los que se formaron la vallas humanas, que estuvieron al pendiente de los voluntarios, algunos prestaron sillas e incluso acercaban a ventanas y balcones sus televisores con la cobertura de las actividades que el Papa realizaba en vivo.

Las brigadas de seguridad también apoyaron en todo momento, repartiendo grandes cantidades de gel antibacterial y agua purificada. En algunas casas y negocios también se permitió el uso de sus servicios sanitarios… a cambio de una simbólica cantidad. Las tiendas permanecieron abiertas, por lo que los voluntarios que estaban cerca de ellas, y tenían el paso libre, también podían adquirir alimentos. Quizás los que vivieron una jornada más pesada fueron los que se encontraban en el “Nuevo Acceso”, pero recibieron alimentos, agua, gel antibacterial, y se instalaron baños móviles.

Alrededor de las tres de la tarde el Estado Mayor dio la indicación de que las vallas humanas ya deberían estar totalmente formadas y en completo orden, lo que avivó más los gritos de emoción y porras entre los presentes, ya no sólo del voluntariado, también de todas las personas que durante todo el día estuvieron llegando a las calles con el fin de ver a S.S. Benedicto XVI.

A las cinco de la tarde se comenzó a correr la voz de que el Papa estaba por llegar a Guanajuato, entonces voluntarios y personas en general prepararon sus cámaras y celulares con cámara. El conteo regresivo había comenzado. -Benedicto, hermano, ya eres mexicano-, fue el grito que se generalizó en todos los equipos. Conforme el tiempo avanzaba las expectativas de lo que se podría “sentir” en el momento esperado acrecentaron provocando júbilo, y el paso de cualquier vehículo era motivo de revuelo.

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Valla Humana en Jardín de Embajadoras / Foto: Amoed Armas

-Ya viene, ya viene- se escuchó gritar a varias personas después de las 6 de la tarde, y al poco tiempo una explosión de gritos tomaba por sorpresa cada calle del recorrido señalado en Guanajuato, acompañados por confeti y papeles de colores que volaban por los alrededores mientras los cielos se iban cubriendo de globos blancos y amarillos. La espera había terminado, el Santo Padre hacía su aparición en el Papamóvil (con los vidrios abajo), iba saludando y sonriendo, provocando lágrimas y gritos ensordecedores.

Fueron sólo unos pocos segundos lo que pudo ser observado por los miembros de la valla, segundos que se hicieron un poco mayores conforme se acercaba a las calles del centro de la capital; pero ese tiempo fue suficiente para los presentes quienes advirtieron que la espera había valido la pena, sobre todo los voluntarios de la valla, para quienes cualquier esfuerzo o problema quedó en el olvido cuando tuvieron a pocos metros la figura del Papa, dando testimonios como los siguientes:

-Haber podido participar como voluntaria en la valla durante la visita del Papa sin duda alguna fue una experiencia muy gratificante. Parecía que no iba a ser un trabajo sencillo ya que debíamos acudir desde muy temprano a formar la valla y estar ahí más de 10 horas parados bajo el sol, el calor, y cuidando otras personas; con la posibilidad de padecer sed, hambre y otras situaciones difíciles. Sin embargo todo el esfuerzo fue recompensado al ver, aunque sea por unos instantes, al Vicario de Cristo, sentir su presencia; más allá de lo físico se hizo sentir en el corazón de cada una de las personas que estábamos ahí. Nos hizo sentir emoción, felicidad, paz y cariño. Muchas personas adultas, e incluso niños, llegamos hasta las lágrimas cuando lo vimos; los gritos, las originales porras, los aplausos también se hicieron presentes entre la gran multitud que nos encontrábamos reunidos en aquel lugar. Fue una bendición maravillosa el haber podido estar ahí, compartir el momento con mis seres queridos y haber vivido este acontecimiento de gracia que trajo para nosotros fe, amor y esperanza.-

-A mí me cambió la perspectiva de un Papa mal encarado, arrogante, etc., por la de alguien a quien no le favorecen las fotos para expresar todo lo que representa, como su ternura y gratitud. A pesar de que pasó muy rápido, valio la pena.-

-La emoción empezó desde que vi a la gente tan efusiva, todas sus expresiones, las porras, los gritos, y de repente ‘zaz’ aparece este Hombre Santo, que a pesar de notar el esfuerzo que hacía, no dejaba de sonreír. Me sentí totalmente privilegiado por estar tan cerca. Tenía miedo de que por alguna razón no pudiera verlo, pero finalmente si pude, pasó muy rápido entre la gente y el momento en que bendijo a la bebe y la rosa. Trajo mucha alegría a tanta gente, y su gran discurso; todo parecia asi como un sueño de amigos y familias unidas, ¡fue una gran fiesta!-

Tras el paso del Papa, las vallas humanas, las que tanto tiempo habían tomado convocar y coordinar, se deshicieron al instante. Los que estuvieron a partir del Paseo de la Presa, soltaron inmediatamente los mecates que por horas sostuvieron para correr detrás de las camionetas que resguardaban la seguridad del Papa. Muchos de los voluntarios además tuvieron la oportunidad de ingresar a la Plaza de la Paz, lugar en el que el Sumo Pontífice dio un mensaje así como la bendición a niños y los miles de presentes congregados, con lo que sintieron fue la mejor manera de concluir esa jornada que pasará a la historia y quedará para siempre en sus memorias.

Artículo publicado hace 449 días en:

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Más sobre Berenice Ortega

Licenciada en Ciencias de la Comunicación y Relaciones Públicas. He trabajado en radio, prensa escrita y televisión. También he tomado diversos cursos, talleres y diplomados de actuación, además de participar con diferentes grupos de teatro de la ciudad de Guanajuato.

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Tenemos 1 comentario

  1. Ricardo Torres Cervantes el 28 marzo 2012 dijo:

    ¿ Por que no hacer una convocatoria a todos los que tomaron fotografías del recorrido por las calles de Guanajuato y hacer un registro gráfico de este evento histótico? Quedaria bien una fotocronica hecha desde distintos angulos y de toda la gente que estuvo ahi.