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Las Posadas en México

Compartir en Facebook, Twitter y más. Publicado el 19/Dic/2016, Por: Berenice Ortega

En México el mes de diciembre es por excelencia dedicado a festividades religiosas esperadas por muchos, incluso por quienes no son creyentes ya que con el paso del tiempo además de tratarse también de un periodo vacacional, son motivo de convivencia entre amigos.

posada compania

Posada en el Oratorio de San Felipe Neri Guanajuato / Foto: Archivo Quanaxhuato

Las festividades decembrinas comienzan el día 12 con el festeja de la aparición de la Virgen de Guadalupe; a partir del día 16 se realizan las Posadas durante nueve días, y posteriormente siguen las celebraciones de Navidad y Año Nuevo. Aunque no ocurren en el mes de diciembre, las fiestas se extienden hasta el 6 de enero Día de los Reyes, y el Día de la Candelaria, el 2 de febrero.

El origen de dichas festividades en México se remonta a la época prehispánica. En diciembre los Aztecas creían que durante el solsticio de invierno, el dios Quetzalcóatl bajaba a visitarlos por lo que realizaban ritos y bailes, representaban su llegada y  hacían sacrificios humanos en su honor; para ello, nueve días antes de la ceremonia ancianos venerables del templo hacían un ritual con el que había sido elegido para el sacrificio. Por otra parte celebraban el nacimiento del dios Huitzilopochtli el día 25 de diciembre donde, del 6 al 26 de diciembre, ofrecían abundantes banquetes y obsequiaban figuras de ídolos hechos de pasta comestible.

Cuando los misioneros españoles llegaron a México a finales del siglo XVI, aprovecharon estas costumbres religiosas para difundir la nueva religión y comenzaron a ejemplificar en el Pueblo de San Agustín Acolman, según se tiene registro, escenificaciones desde nueve días antes del 25 diciembre, del recorrido de José y María de Nazaret a Belén para cumplir el mandato de empadronamiento al que estaban sujetos los judíos en aquella época. A estas representaciones se les llamó posadas. Realizaban nueve, simbolizando los días que les tomó encontrar alojamiento, aunque también aluden a los nueve meses de embarazo de María.

Convocaban al pueblo a los atrios de los templos  y conventos para rezar una novena que se iniciaba con el rezo del Santo Rosario, acompañada de cantos y representaciones basadas en el Evangelio. En la Colonia las representaciones se volvieron más vistosas y se regalaba fruta para atraer a la población. Fue también la época en la que surge un tipo de teatro popular de tema religioso conocido como pastorelas, que acompañaba a las posadas; anteriormente los indigenas ya hacía uso de representaciones en sus celebraciones religiosas.

Las posadas poco a poco se popularizaron, el pueblo se apropió de ellas y ya no se celebraban solo en atrios de templos, también en casas particulares; comenzó entonces la tradición de romper la piñata que representan la lucha del bien contra el mal el cual es representado con la olla, llamativa para atraer a inocentes y en donde la venda para cubrir los ojos es símbolo de la fe ciega con la que se vence al mal. Siglos después a las posadas ofrecidas en barrios y casas se les acompañó de música y cohetes.

La tradición que ha llegado hasta hoy en día es comenzar con el rezo del Rosario y el canto de las letanías. Durante el canto, los asistentes llevan velas y forman dos filas que terminan generalmente con dos niños que llevan imágenes de la Santísima Virgen y de San José: los peregrinos que partieron de Nazaret. Al terminar las letanías se dividen en dos grupos, uno entra a la casa y otro pide posada dando voz a los peregrinos que llegaron a Belén. En la última petición los peregrinos son recibidos por parte del grupo que se encuentra en el interior.

Después de algunas oraciones finales y jaculatorias, se pueden cantar algunos villancicos y se termina rompiendo las piñatas y distribuyendo los aguinaldos que consisten en bolsas o canastitas de dulces y fruta de temporada.  En ocasiones se realiza la representación de una pastorela y es común que se ofrezca una cena o verbena con antojitos mexicanos, generalmente tamales y atole. En el siglo pasado fueron muy populares las rimas para pedir aguinaldos. A continuación algunos ejemplos:

Denme los tamales
aunque sean de masa,
si no me los dan,
les quemo la casa.

Naranjas y limas,
limas y limones,
pa’ los muchachos
que son bien tragones.

Y que les sirvan
ponches calientes,
a las viejitas
que no tienen dientes.

Ándale niña,
no te dilates,
con la canasta
de los cacahuates.

Ándale niño,
sal otra vez,
con la botella
de vino jerez.

Ándale María
sal del rincón,
con la canasta
de la colación.

En esta posada
nos dieron semillas,
porque la niña,
empeñó las faldillas.

En esta posada
nos dieron piñones,
porque el padrino
empeñó los calzones.

Denme mi canasta
de papel estraza,
si no me lo dan,
me voy a mi casa.

Denme mi canasta
de papel de china
si no me lo dan,
me voy a la esquina.

No quiero oro
ni quiero plata,
yo lo que quiero
es romper la piñata.

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Más sobre Berenice Ortega

Licenciada en Ciencias de la Comunicación y Relaciones Públicas. He trabajado en radio, prensa escrita y televisión. También he tomado diversos cursos, talleres y diplomados de actuación, además de participar con diferentes grupos de teatro de la ciudad de Guanajuato.

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